
El “Plan Bolonia” aprobado hace varios años por el Gobierno español pero que llevaba ya planeándose desde finales de los años 90 se resume aproximadamente en lo siguiente:
El objetivo final es conseguir que los estudios universitarios puedan convalidarse en cualquiera de las facultades europeas permitiendo de esta manera que las carreras sean efectivas en toda la zona de la Unión Europea.
Para ello, en lugar de ser de 3 o 5 años pasan a ser de 4 y para cubrir las horas que son exigidas en cada carrera, ya que los créditos aumentan en su valor de las 10 horas a las 25, se ponen en funcionamiento las “asignaturas optativas” y también la posibilidad de hacer prácticas en muchas empresas relacionadas con el grado pertinente que las solicite.
En mi opinión este nuevo sistema tiene ventajas y es que, gracias a la convalidación de estudios se hace mucho más fácil realizar Erasmus en cualquier país de la Unión y también, que te lleguen ofrecimientos de trabajo y salidas laborales por fuera de nuestras fronteras.
Además te prepara mejor para el mundo laboral, y es que los estudiantes empezamos a tener una parte activa en nuestro periodo de aprendizaje realizando trabajos de investigación y además la asistencia a clase cobra más importancia (aunque esto dependa de cada profesor).
Otro adelanto positivo que he visto en esta reforma es el hecho de que la mayoría de apuntes necesarios para aprobar una asignatura se cuelgan en la página web de la Universidad por los profesores. De esta forma, aquellos que a la vez que estudian están trabajando, pueden reunir esta información y no estar en desigualdad de condiciones respecto a aquellos que pueden permitirse estar presentes en todas las horas lectivas.
Pero también creo que hay que señalar una serie de inconvenientes, en primer lugar no entiendo el secretismo con el que este sistema se ha ido forjando sin pedirle opinión a las facultades ni a los alumnos que son los principales afectados con esta nueva reforma.
Y el otro punto cuestionable es el económico. Ninguna de estas modificaciones hace que cambie el hecho de que los más pobres les sea muy difícil poder estudiar.
Aunque se excusen con los préstamos de los bancos bien podemos saber que las entidades financieras no los otorgan a familias sin rentas estables, además hay que devolverlos y el proyecto no te asegura que en cuento acabes los estudios vayas a encontrar trabajo. Es cierto que te posibilita hacer unas prácticas pero éstas no están remuneradas por lo que la empresa gana cualificación alta sin tener que desembolsar dinero y además, las prácticas no te aseguran un contrato una vez que finalicen.
En conclusión a mi parecer este plan tiene cosas positivas y es que te abre puertas y posibilidades de trabajo en toda Europa además de permitirte poder aprender diferentes idiomas gracias a los Erasmus que ahora son tan rentables como hacer el curso en tu Universidad, pero lo malo es que sigue siendo demasiado difícil para determinadas familias poder costearse las matrículas, materiales, pisos, transporte etc necesarias para sacarse la carrera.
Como experiencia personal consulté a una chica que está estudiando el primer curso de Magisterio en la Facultad de Ceuta, Mónica Jiménez.
Ella piensa que el plan Bolonia es mucho mejor que el sistema antiguo porque sus estudios pueden equipararse con los de otros muchos países y además, al incrementarse los créditos destinados a las prácticas disponen de más horas de tutorías y salen más preparados para enfrentarse con el mundo laboral y la competencia que hay en él.
Aunque es consciente de que desde que entró en la carrera hace apenas un año ya estaba instaurado y tampoco sabe de primera mano cómo se desarrollaba el otro, Ya que en realidad, entre unos universitarios y otros hay disparidad de opiniones.
Gracias a que su hermana vive y tiene un piso en esta ciudad su estancia allí le sale gratis pero aproximadamente como media compartir un piso sale en esta zona de 200 a 350 euros y las residencias universitarias a unos 80 euros al mes.